jueves, 18 de septiembre de 2014

Al estilo del Diario de 1800

1. Paseo Laroideo.

Permanece intacta, como si formara parte de la escena de un crimen, el banquillo que fue testigo, un plato con un mohoso trozo de pay, el arma del diablo y la pesada densidad en el aire que envolvieron la desdichada foto pericial. Retrate tan bien aquella ocasión, sonrisa magnánima, de aquellas que infunden pavor, ojeras de lacre que escurrían de antros paradisiacos, cara de sofisma revolucionario, un estupendo documento de barbarie que si es capaz de hablar de historia.
A plena luz del día un vuelo de cristales rompió la tranquilidad en aquella casa, y sin esperar un explicación, sino coherente, si bastante bien estructurada, una parvada de singular mirar, me arropo cual niño abandonado que cree necesitar cariño para no llorar, y no digamos más, simplemente me arroparon con sus puntiagudas fauces y a resguardo de un albo plumaje hicieron de mi un invalido gramatical, pude haberles contado tantas cosas, contarles acerca de un ciencia arcaica, de los suntuosos palacios de belladona, de los humos morados de lejanas tierras, pero nada interesaba a mi palmípedo raptor, toda seña era ajena a su ovíparo lenguaje y de igual modo lo escaso que podía articular en humana lengua era incomprensible, de su atuendo era difícil definir su oficio, reconozco que volaba estupendamente y aunque no contaba con experiencias previas de vuelo en ave le desee un buen día al descender y obsequiando el pañuelo, que tanto insistió vistiera y que ahora ya no concebía necesitar, me aleje de aquel singular taxista y su sequito sombrío.

2. Frutillas.


Se trataba de un paisaje similar a un recuerdo, apenas alce la mirada se impuso ante mí una gran reja de hierros barrocos que guardaban un extenso jardín, tan extenso como tedioso era aquel jardín, pude estudiarlo a la perfección cuando transitaba el sendero que cruzaba de la calle a algún lugar y cuyo único obstáculo parecía ser aquel hierro que se abrió inexplicablemente, invitándome. Apenas hubo estado la totalidad mi cuerpo dentro de la propiedad el cerco se esfumo, hora era de empezar la caminata, el espacio donde me encontraba era de un tiempo homogéneo y vacío, fácil era extraviarse ahí si se carecía de objetivo, incluso si el único posible era el salir de allí. Los paseos eternamente nocturnos suelen ser despiadados sin la compañía adecuada, incluso comencé a extrañar a mi plumífero conocido, podríamos no haber entablado una conversación y a cambio de ello habríamos de gozar el ser un poco menos extraños, en esto y pensamientos similares permanecí hasta que choque con un zarzal, de golpe me ubique según mis cálculos en 1850. Una voz parda y colérica grito, con un movimiento brusco me aparto del camino para continuar el suyo que ridículamente llegaba a su término justamente frente a mí dándome la espalda, algo tiro de mí, gire, era un viejecillo con dolores de gota que con voz suplicante preguntome que turno tenía, sin dudarlo conteste: 45, su turbación se tornó en pasiva tranquilidad replicando un “menos mal” encendió un pitillo, expuso el asiento oculto en su bastón, tomo asiento y degustando el aun no prohibido vicio me dijo: llegara el día que incluso castigarse sea prohibido por faltar al Derecho. Detrás del milenario reducto de persona se iluminaban pálidamente lamparillas de petróleo que dibujaban sombras de seres al parecer más vivos en escala de grises; la dirección opuesta, a excepción de la nuca de quien me empujara momentos antes no ofrecía un espectáculo distinto, estaba enfilado hacía quien sabe dónde, pensé en romper la formación, correr hasta el frente, enterarme de una vez por todas que le esperaba al individuo 45, no pude ¡no pude carajo! Se impuso la social naturaleza, el vómito del ser pensante me había respirado, varándome ahí, para también quien sabe qué.









jueves, 21 de agosto de 2014

Delirio en una bocanada


Apoplejía. Si no es de ese modo no sé cómo describir mi aguda pobreza de sensación, este latir apresurado que rompiendo todo paradigma me recuerda lo que al parecer todo el tiempo espere, mi condición de hombre, tanta búsqueda fuera de la entraña, cúmulos de herrumbre sináptica, pupilas dilatadas, ojeras, autores disecados, bagatelas, y todo para encontrarme en la humedad de una piel ajena tan desnudo, tan proteico, indignado, obtuso, silencioso, acaso impasible.

Iris que se mira dilatarse, iris que miro mirarme, arco de muerte arroja láctea la vía del cosmos liberador. Y tú, redentora, arroja de la diestra tu arma fatal, muerde mi cuello, arráncame los labios y en tu sepulcral belfo resuena el eco vez tras vez resumido. ¡Que vivo, que fugaz se pierde el deseo, que voraz se atrapa el tocar! a lo mejor nos comprendemos luego, a lo mejor nos alcanza Hermes y nos enseña a tomarnos bien, a poseernos en pausa, a irritar porciones arcaicas tañendo los hilos del desenfreno hasta escupir sangre.

Aprovecha la lucidez un descuido y le quita toda la gracia de un tajo a este momento, no la maldigo, ni siquiera me atrevo a emitir un juicio, no es falta de valor o habilidad, es una falla fisiológica que se presenta, salir del trance es para mis ojos una dificultad eclipsal, la razón da marometas y mis manos tiemblan, reconozco mis piernas, mis dedos, mi reflejo en unos ojos. Agito la cabeza, golpeo mi sien, se disipa el coma.


Se ha ido, me he ido con ella. Quedan las masas que nos pertenecen, las dunas húmedas en plena erosión secular; rodeo su forma, se disuelve, me traspasa quedando en mí, alejándome con ella, varado en plana avenida. Aun puedo distinguir su ilusión, le miro incisivo hasta perderle, recorro su elemento, le quiero sin miramientos, sin discreciones la quiero, finalmente, que pudor se puede tener cuando se carece de presencia,  cuando sabemos que somos el pulso de esta urbe que ansía morirse.














lunes, 18 de agosto de 2014

Breve Lejanía

Eventualmente. La desolación.

Aquella arcaica osadía de hablar con demasiada libertad.

Solución al dolor: albergar esperanzas ciegas.

No hay enfermedad más vergonzosa que las palabras compuestas.

La hondura del amor es incuestionable, acaso, irreductible.

Solo queda esperar que la forma en que te usen sea placentera.

Siento la muerte de todos en mi cuerpo, no siento nada.

Nadie maltrata tanto a puntapiés como lo ha hecho Dios.

Justicia: conocer la vergüenza y convertirla en virtud.

Nuestra historia acabo cuando la documentaste.

Experimenta el terror de no estar solo ni un instante

Toda ley exige sentido común y lucidez, como si no se tratara de un lujo superfluo y escandaloso.

Refúgiate en todo lo que haya de Bello y de Sublime.

Todo lenguaje es galantería.  Toda identidad es folclórica.

Abolir la esclavitud es asumir la miseria.

Escritor: chaman del mundo contemporáneo.

En el alma habitan Dios y los demonios en toda su grandiosa monstruosidad.

Rara vez soy Yo.

En tu ausencia, en tu lejanía me distingo y sufro.

¿Podría decirse, sin mentir, contra tu voluntad y la mía?

Somos la imagen del reflejo de un hombre.

Maldito sea el siglo de la distracción.

Eco fatal de un recuerdo que se enfría hasta volverse insípido.

A través de todo permanece triunfante la Nada.

Vive la angustia entre la realidad y tú.

La realidad es para aquellos que no pueden vivir para sí, esa fantasía de allá afuera, es lo que me 
aterroriza. Cuando esa fantasía se desintegra, incluso no hallaras la realidad.

¿Qué hombre en su cabal juicio se respeta?

Toda actividad humana consiste en mostrarle al hombre que es hombre y no otra cosa. Porque el hombre sin voluntad ni aspiraciones, no es más, que eso.

Ensúciate en el fango tanto como puedas.

Nunca traiciones tu deseo.

Organiza un correcto y cuidadoso uso del vicio.











viernes, 15 de agosto de 2014

Protocolo

1.
Lástima que no sea poeta, que mi […] me haya abandonado, entonces, sentirme desdichado, sin prudencia... podría llevar este dolor con corcheas, ostentarlo abigarrado de amarillos tulipanes, sería bello. Todo aquel que observara, acertaría, juicioso exclamaría ¡suntuoso poeta!
El poeta lleva a cuestas escollo y herrumbre , con galanura dandiesca asoma lo cotidiano, perdido, helado en lo arcaico. Lástima que no sea poeta.

2.
Noche, pálida y macabra nube que a mi dintel asoma, enmascara un presagio. Nube puta, nube voluble que embriagas redonda la aún sutil aurora.

3.

He imaginado rebosante de volumen el airoso porvenir de mis años, he machacado las dichas, las lúgubres escenas en mi odiosa cabeza, y ahora, que incendio mis labios el bosquejo sinuoso contenido rio arriba se incendia también. Debo continuar, tal vez, consumido, me vuelva uno de tantos iluminados, un pregonero de la Fe, de la creencia arrumbada, un alabado por siglos.









martes, 29 de julio de 2014

Polvo Comentado

Enero 29 19--

Hace ya acaso más de los meses que desearía poder sumar que incansablemente deseo la mortaja que hunda mis plegarias, el acaso insigne advenimiento, cuan sombría es la soledad que no maravilla los sentidos, tan poco poética, tan ilustre, tan aburrida. ¿A qué parnaso ascenderán los simples coplistas? Es que ya no hay más que simpleza que cantar, roído el rapsoda desde la entraña de su época ha de transitar el destierro de su genio, un acaudalado mendigo, pequeñoburgues de placeres lúgubres y desatinados llegara el tiempo del elogio ¡os lo aseguro!
-hueca la pluma deslizó-
Marzo 26 19--

Somos salvajes redimidos en moral, hendidos de voluntad ¿Qué tan redimido habré de estar?
-ceso la pluma con terror, tomo un cigarrillo y paladeo la segura perdición-

Marzo 30 19—


Aquello no es sino una verborrea bien articulada, una mujer que abrió su corazón ¡bah! Que sabrá un promedio de hombre lo que es bueno para él. Si acaso contemplara la verdad eterna no haría cosa distinta que temer, hacer algún ademán de sobra religioso, balbucir preceptos nunca comprendidos y sentirse aliviado de eludir la tentación.  
Ascetismo: asco de sí mismo.













miércoles, 9 de julio de 2014

Memento Cromatide

[……]: Cubre con tierra la desolación. ¡Rápido! Podrían escucharnos, y ya sospechan anticipada tu vergüenza. Hurtemos, traguemos, brindemos, ostentemos casualidad, acaso, más sensual que el mal, y a costa de todo bien y cualquier bondad concédeme la gracia de amarte sin libertad.

Ἐρατώ: Andrómeda virtud resguarda tu seno saturnal, la zurda ojiva, el erario celeste y el siervo del hastío. Engulla un arrecife en su pureza un trozo de tu brazo izquierdo. Ahogarse debe el maniquí de sangre, sonreír a aquel por quien ha sido desollado, ha de nacer un taimado prodigio del diablo, un ser sin tiempo, sin boca, demonio de recuerdo vago, vocero de la condena.
               Le querrás.

Μελπομένη: lirico sin laúd ¿Qué intentáis con tan osada estupidez? Arrancando tu pluma y conservándola en sal. Tañe pues glótica cimitarra, evoca lo inmutable y conserva su gloria con un tajo, un eco sordo gruñendo a puerta cerrada. Si has de ofrendar tu arte, sacrificar tu especie y erosionar tu semblante, con gala de estoico pule tu frente, hilvana tus cuencas, una inútil belleza griega.                                                    Probablemente te deseara.

Κλειώ: sufre amante comatoso destierro.
             Te amara.

[……] haciendo a un lado la poesía:   
                                                                          Ten una buena vida.






viernes, 4 de julio de 2014

Tiempo

Muralismo dentado, estampa de tu carne. Con esta línea pude agotarla.

Saberla para siempre aniquilada, le he matado, y porque no decirlo, humillado me siento disperso en sus pasos. 

Con extraviado atavismo evoco cuadros, aduladoras, frenéticas pinceladas la tiñen, Hermes la posee, nace la aurora, pierdo su tacto...

Le amo.