Tiende el hombre al retorno infinito a lo que se ha denominado ciencias del espíritu o humanidades, pues aun inmersos en la empujante cultura del cientificismo es imposible desechar por completo el bagaje filosófico y religioso propio de la cultura.
En su conexión con la physis y la naturaleza moderna el hombre se mira abandonado a la conciencia. Si bien advierto en la autoconciencia el fundamento de certeza de todo conocimiento, su carácter secundario en cuanto a la percepción del ser hunde al hombre en el sopor de la percepción misma.

Entonces ¿Qué es del hombre actual respecto a esto, cuál es su posición en la naturaleza? Encuentro en el grueso de hombres de la época(S. XXI) un hambre inane de sí, se sabe gobernante de su realidad inmediata pero lo hayo incapaz de una proyección psíquico-corpórea más allá de su límite(confort) ilusorio.
No considero errado haber apartado la divinidad, es decir, la idea de Dios como fundamento del todo, de hecho es digno de la gloria eterna el valor de los primeros que dudaron, aquellos primeros físicos, este continuo reclamo del hombre a toda idea que lo limite supone de manera necesaria un nuevo arché. El hombre actual no busca un origen en sentido místico o mítico, busca un principio, un arché más puro, uno que lo signifique como fenómeno, como hecho existente que crece, en movimiento, siempre en acto, aquí converge la physis con la naturaleza moderna. Uno y lo mismo, lo Uno.
Lo Uno revela al hombre su conciencia, como un actuar pensante, pues solo la razón hace del ser una evidencia. Es en este punto de revelación de la existencia perceptible donde el vacío tiene un papel sustancial, y entiendo por vacío un espacio que nada contiene y que figura la figura de todo ente, el espacio lógico.
Pienso que toda teoría que reduzca toda existencia a percepciones debería, en primer lugar, entender que el solipsismo es solo posible si se aceptan como preexistentes el vacío(espacio lógico) y el tiempo, al estilo heraclíteo de lo Uno. Aquel que hable del no-ser, debe comprender en un principio esta infraexistencia del ente para después aseverar, como lo hago yo ahora, que este no-ser no supone la inexistencia sino lo completamente opuesto, un Ser latente, siempre en posibilidad el Ser de ser. Este no-ser es el axioma precedente solo a la existencia razonada, no a la existencia entitica.
-Om Gam Ganapataye Namaha-