viernes, 21 de junio de 2013

Puro

Somnolencia rapaz, inevitable agonía de un denso transitar vascular. El sueño. La falacia absuelta, de convención, de tabaco, de amigos, un amor puro cuyo desterrado destino concluye sin ser.

Zalameras vibraciones de garganta cansada, ese casi momento en que despierto y me hago a la idea de este aquí, y pronuncio para mí la configuración temprana de un recuerdo que se agota, que se ahoga en la memoria, en la palabra pronunciada, también, Aquí. 

Ha de ser tan bello el mundo como su sueño, ha de ser tan torcido el sueño, temo, temo ser un onírico beso. 

jueves, 4 de abril de 2013

Gula Protónica

Insulso sería comenzar diciendo que lo he intentado, mi voluntad se ha propasado, cómodo, con mis instintos satisfechos no he hallado sino el mundo –y me he asustado–, he fracasado, no puedo reconocerme, y si lo hago es cuando algo me nombra. Triste, que triste…

Salir a tientas de casa, el humilde sigilo que ofrece la urbanidad me mantiene escasamente cuerdo, aquellos pensamientos semanales de violencia y desatino se arrojan cada vez en un calendario más estrecho. No he vivido distinto. No deseo hacerlo.

¿Qué me gusta más, el vacío frió e inmenso de una mirada inamovible o la poca y cubica masa de un Ser? Dosis de serotonina caduca, dosis menores. Sí. Dosis…

Los vicios ya no son lo que antaño, esa época de cortesanas, que incluso había que conquistar, se han hilvanado. Estas putas de barrio vienen empaquetadas con todo y sus familias disfuncionales, seducen con las tetas y un somnífero aliento a cenicero.

¡Y tú! que no sé qué eres. Ni mujer, ni vicio contemporáneo, mi deseo, mi aplastante necedad. 

Me dejas sin más-
       como se debe-
                  como es debido. 

miércoles, 13 de febrero de 2013

El conjuro de Selene.


Musa profana, musa harapienta, mi consorte maltrecha… ¿Qué haces aquí? Aún no se pronuncia la Luna, no importa… acércate.

Cerúleos y puros se dividen los asfódelos, me  recuerdan a la costa de cierto país, la dicha en silencio, la amargura, los restos de la grandeza vendidos al instante.

Toma de mi vida, amor, esta camelia sin luz.

viernes, 16 de marzo de 2012

- arcada -

Me sentía lenta, con la atención fija...y lúcidamente me sorprendí de no sufrir. En esta ocasión el recuerdo quemante de intimidad ya no me desgarraba...

Él...su voz me despertó de ese sueño doloroso en el que creía que la vida se olvidaba.

Y recomenzó la vida. El tiempo en su lentitud, cicatrizaba el desgarramiento...me gustaba y admiraba el dominio que ejercía sbre mi y que me tranquilizaba profundamente. Jamás lo había amado tanto. Jamás había tenido por él mayor devoción...una devoción tan insensata que, al unirnos en la misma maldición, nos apartaba del resto del mundo. Se formó entre él y yo un nuevo eslabón: el de la decadencia y la cobardía...

Lejos de quejarme porque yo también había sucumbido, me di cuenta que mi culpa me abría las puertas a todo lo que me aterraba, pero que, como lo comprendí más tarde nos permitiría el acceso (si nos torturábamos bajo la condición de torturarnos) a la única felicidad que no resulta vana...

Fue un vicio perfecto, como una droga, pero con cruel lucidez que me dió acceso al vértigo de la posibilidad infinita...

En mi náusea me río de esta maldición...la náusea torturante nacida de mi abuso, me hizo caer en una horrible confusión en la que todas mis sensaciones desembocaron en el delirio.
Mi insensibilidad y mi torpeza moral habían prosperado y me sorprendí. Como si mis nervios ahogados en morfina ya no sintieran nada.

...tanto creí que era consecuencia mía, que no lloré (aunque el dolor sin lágrimas, quizá, es el más duro). Apenas me atrevo a decir lo que pienso: el amor que nos unió no era de este mundo. Quisiera que me torturaran...y aunque, evidentemente no tendría fuerzas para soportarlo, me gustaría reír en medio del suplicio...

jueves, 8 de marzo de 2012

Carbunclo

En este tiempo herrumbroso y apartado en que deben susurrarse las historias, y silenciadas por los gritos influyentes de la deformidad háyanse dispersas las figuras, hubieron de ser, desvanecidos, caóticos también, demandados por la era al microcosmos del devenir invariablemente estable.

Uno en el Otro. Extrañados, cual partículas reanimadas envueltas en vidrio, se miran.

Mudado el espacio, fantasmal en sus bocas, los rompe, y cada cosa, indeciblemente pequeña vive infinita un instante preciso, lejano.

Juzgue Diablo el trocado arcano que conjura el enigma de sus cuerpos en caricia, y muera presto el amor en su seno glorioso.

Que ellos, apartados en lo nuboso, en aquello inmemorialmente lapidado de piedad, en la entraña viva del estulto monolito de la humana Humanidad, se rozan, arden…se beben.

Inagotables.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Punto

Resuene la huella. El placer disforme y un beso…carcomido se acercan el sueño.

En la marea latente un hilo de luz mi sed llueve, y oh… élan vital. Negras pupilas precipita erebo diestra vuelta, soplo insensato, sombrío.

Instante que lamenta insaciable, cesa la vida y la invierte cesa también.

Él, nulo. Y Yo, igual de incierto.
                                                                                                                                          
-Hazlo…a ver si así por fin te mueres-



viernes, 22 de julio de 2011

Ses Baisers


Que lluvia más silenciosa, dactilar. 

Ápice de sed, ósculo cobalto que el trazo coloca sobre el asfalto vaporoso. Él, quien tu voz roba, soldado Ariel que te unge y danza… me abrasa el gélido vaivén. 

Te amo.

Han pasado contables momentos desde entonces, ninguno en verdad significante, nunca la blanca caldera apareció tan sombría, ojos de mártir renegado, que se apagan. 

Oh sopor... Frenesí, ilusión. 

Narices prodigiosas en incendiaria actividad, tacones al turrón, olor a sabana ¡sensual asquerosidad! Hedor crepuscular de la urbe sin memoria.

Soy un libro viejo, un trasto abollado, hay días…

Y es que cuando me arrancas lo haces de las sienes hasta la nuca, distal, espacial, espectral.

Con voraz triturar desaparece la sangre, hendida de besos. Y fría, la trémula succión del trocar, a tu belfo corolado, rocío perfumado, con humana magia imana. 

Tengo celos.

Tengo miedo.

Tengo hastío…
[Hambre
Ansiedad
Deseo]
Tengo pedazos. 

Luna insegura que fosforescente despunta, albura resonancia, hoy no debías venir, has errado tu fluctuar mirando suspenso al bermejo lobero. No hables, disfraza.